Posts etiquetados ‘Segunda guerra mundial’

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Traemos hoy una interesantisima historia que encontramos en la hemeroteca de ABC sobre Manuel Otero, el único español que murió en el desembarco de Normandía.

Manuel Otero Martínez, nacido en Serra de Outes (La Coruña) el 29 de abril de 1916, es el único español fallecido hace 70 años en el desembarco de Normandía, una de las operaciones militares más significativas de la Segunda Guerra Mundial. Su historia permaneció oculta durante todo este tiempo hasta que hace ocho meses, una sobrina suya se puso en contacto con el Museo Militar de La Coruñasolicitando información sobre su tío. Así empezó una investigación que ha relatado a Europa Press uno de sus impulsores, Manuel Arenas, presidente de la Asociación de Amigos del Museo Militar de La Coruña y la Asociación Histórico Cultural «The Royal Green Jackets».

«Cuando recibimos la llamada, lo primero que pensamos es que sería alguien de la División Azul o de ‘La Nueve’ (División francesa que integró a 150 republicanos españoles, también conocida como la División Leclerc). Pero cuando nos dijo que su tío era del ejército americano y que había fallecido en la playa de Omaha, me quedé a cuadros», recuerda Arenas.

La vida del único español fallecido en Normandía es una vida marcada por la guerra y el infortunio. Cuando Manuel Otero apenas tenía 20 años, estalló la Guerra Civil española y a él le sorprendió el alzamiento en el Puerto de Santander, donde trabajaba como mecánico de la marina mercante. Como a tantos otros españoles, simplemente le tocó un bando, en su caso el republicano. Su familia, en Galicia, permaneció en zona nacional. Sobrevivió a los años de guerra y participó en batallas clave como la de Brunete (Madrid). Finalmente cayó prisionero y fue encarcelado en Barcelona.

Su familia movió sus influencias en el bando vencedor y lograron sacarle de prisión. Pero al volver, la guerra había cambiado al pueblo y él nunca dejó de estar señalado por algunos vecinos. Por ello decidió empezar una vida nueva y cruzar el Océano Atlántico para hacer las américas, al igual que tantos emigrantes gallegos. En su caso fue a Estados Unidos y fijó su residencia en Nueva York.

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Cartas a su madre

 

Así lo atestiguan los diarios que iba escribiendo su madre a partir de las cartas que recibía de su hijo emigrante en Estados Unidos. Había logrado establecer un negocio en Nueva York y empezaba a hacer dinero. Había abandonado la convulsa Europa huyendo de las guerras y comenzaba a vivir el sueño americano.

Pero Manuel Otero tomó una decisión que a la postre significaría su final: para conseguir la nacionalidad estadounidense, se alistó de forma voluntaria en el Ejército. Con apenas seis meses de estancia, lograba ser ciudadano americano. La mala suerte se volvió a cruzar en la vida de este gallego cuando tan sólo tres días después Japón perpetró el bombardeo sobre Pearl Harbour, que provocó que Estados Unidos entrase en la Segunda Guerra Mundial junto al bando aliado. Era el año1941.

Manuel Otero fue enviado de los campamentos de instrucción de Estados Unidos a Europa. «Prácticamente estuvo un año haciendo todos los entrenamientos del desembarco, que era una operación secreta», relata Arenas. Desembarcó en la Big Red One, una División de infantería, concretamente fue encuadrado en el 16 Regimiento de Infantería destinado a desembarcar en la Playa de Omaha, en el sector G. Había varios sectores uno de ellos era el ‘Doc Green’, celebre por la película ‘Salvar al soldado Ryan’. El único español en esos momentos se encontraba en el otro extremo de la playa.

Fue de los primeros que embarcaron, en torno a las 6 de la mañana y como en la oscarizada película de Steven Spielberg, Manuel Otero también llegó a bordo de una barcaza. La marea estaba muy baja en ese momento y era mucha la distancia a recorrer hasta el primer refugio. A diferencia de otras playas, el mariscal alemán Erwin Rommel había provisto buenas defensas en Omaha. Había minas, obstáculos, gran cantidad de bunkers… La unidad de Otero fue diezmada prácticamente entre el 60 y el 70 por ciento sólo en la arena de esa playa, entre ellos el propio Otero.

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Medalla con la Cruz Púrpura


Su familia ha custodiado en silencio durante 70 años todos los recuerdos de Manuel Otero, como los documentos que acreditan la concesión de la Medalla con la Cruz Púrpura, que tiene su única hermana viva residente en Como (Italia).

También en su pueblo natal, en la Sierra de Outes, sus familiares guardan el arcón en el que mandaron el féretro con sus restos mortales. Fue el hallazgo de este arcón en perfectas condiciones lo que convenció a Arenas y a otros dos socios de la Asociación Histórico Cultural “The Royal Green Jackets”, que fueron a verlo personalmente. Tambiénles mostraron la tumba en la que figura la fecha de su muerte: 6 de junio de 1944. Conocido por la Historia como ‘El día D’.

«Encontramos un arcón de madera recubierto forrado de cinc con las típicas letras americanas de molde. Ponía en inglés el nombre Manuel Otero y el número de serie que es como la matrícula del soldado, dónde dice la Unidad, el Regimiento, el Batallón… es lo que llevan en lasplacas en el cuello. Ponía también la dirección de Serra de Outes y el nombre de su padre como destinatario», cuenta Arenas. A partir del número de serie, los historiadores de la asociación miraron archivos americanos y encontraron la hoja de reclutamiento de Otero y desarrollaron toda la investigación.

En torno al entierro definitivo en Galicia se produjo otro hecho insólito. Tras su muerte fue enterrado en el cementerio de San Lorenzo en Normandía, junto a otros 6.000 soldados. Pero el padre de Manuel Otero comenzó a hacer gestiones con la embajada y el consulado americano en Galicia para recuperar los restos de su hijo. Pasaron varios años hasta que se produjo el traslado y pudo ser enterrado en el cementerio de la parroquia de Outes.

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Bajo la bandera estadounidense

 

Lo paradójico es que el párroco, en el certificado de defunción, cita un posdata donde dice que «ha sido enterrado por soldados del Ejército norteamericano con todos los honores. Fecha: 18 de septiembre de 1948». «¿En esa época Franco permitiría venir a soldados de uniforme para hacer el entierro?», se pregunta Arenas, quien advierte de que no hay rastro del suceso en la prensa de la época.

Sin embargo, el propio Arenas narra que una mujer del pueblo que cuando sucedió aquello apenas tenía 9 años dice recordar aquel entierro y especialmente como a la persona fallecida se le dio sepultura con una bandera roja y blanca que ella no conocía además de unos militares que hablaban de una forma extraña y que acompañaban el féretro. «Es decir, que compañeros suyos debieron venir al entierro de La Coruña», apostilla Arenas.

«Es un personaje olvidado durante 70 años y su historia merece que sea conocida en toda España. Tuvo mala suerte en todos los sentidos, era un joven que tenía el sueño de prosperar, el sueño del emigrante gallego.Es el único gallego y el único español. Miramos todos los listados de fallecidos del Ejército americano y había puertoriqueños o mexicanos, pero el único que figura como español era Manuel Otero y murió un día como hoy hace 70 años», zanja Arenas.

Fuente: Hemeroteca ABC

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Todos conocimos a Joseph Bau, asistimos a su boda con Rebecca Tennenbaum en La lista de Schindler (S. Spielberg 1993), a escondidas, en el barracón de mujeres del guetto de Plaszow en Cracovia, lejos de la temible mirada de Amon Goeth, comandante del campo.

Joseph Bau en su estudio.

Joseph Bau en su estudio.

Rebecca fue enviada a Auschwitz donde logró evitar la cámara de gas hasta en tres ocasiones engañando al mismísimo Dr. Menguele, el angel de la muerte. Bau logró salvar la vida al convertirse en uno de los judíos de Schindler, al que uniria una gran amistad hasta la muerte de este en 1974.

Oskar Schindler segun J. Bau

Oskar Schindler segun J. Bau

Habia nacido en Cracovia (Polonia) en 1920. Dibujante, poeta y escritor, vio como un oficial de las SS asesinaba a su padre delante de él, su hermano menor también fue asesinado en Plaszow y su madre después de ser liberada de Bergen-Belsen murió a causa de una gran ingesta de comida que su estómago no pudo asimilar después de años de hambruna, miles de liberados de los campos morirían por este motivo, una macabra ironía del destino.

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En 1950 se instala en el recién creado estado de Israel donde ejerció como grafista y dibujante de comics llegando a ser conocido como el Walt Disney israelí por sus dibujos animados.

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En febrero de 1971 participa como testigo en el proceso contra el asesino de su padre en Austria, volver a revivir aquello no le ayuda a sentirse mejor. Expuso su obra en EEUU y relató sus vivencias con gran sentido del humor en el muy recomendable libro “El pintor de Cracovia” (Ediciones B). Fallecio en Tel Aviv en 2002.

Para saber mas: http://www.josephbau.com

Birkenau

El llamado “Album de Auschwitz” es una colección de casi 200 fotografías encontradas por Lilly Jacob-Zelmanovic Meier en el campo donde se encontraba internada. En las imágenes se documenta el proceso que se seguía con los deportados, en este caso procedentes de Hungria, país que sufrio aproximadamente 400.000 victimas durante el Holocausto.

En 1980 el  álbum fue donado al Yad Vashem (Centro mundial de documentación, investigación, educación y conmemoración del Holocausto).

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El Álbum de Auschwitz es la única evidencia visual de la masacre perpetrada en Auschwitz-Birkenau. Es un documento único y fue donado a Yad Vashem por Lilly Jacob-Zelmanovic Meier.

Las fotografías fueron tomadas a finales de mayo y principios de junio de 1944 por Ernst Hofmann y Bernhard Walter, dos hombres de las SS cuya función era tomar fotos identificatorias y huellas digitales a los presos (no a los judíos que eran enviados directamente a las cámaras de gas). Las fotografías muestran la llegada de los judíos húngaros de Carpato-Rutenia. Muchos de ellos provenían del gueto de Berehov, el cual reunía a judíos de otras ciudades pequeñas.

El comienzo del verano de 1944, fue el momento cumbre de la deportación de los judíos húngaros. Con este propósito una vía de tren especial fue extendida desde la estación de fuera del campo hasta una rampa dentro de Auschwitz. Muchas de las fotografías del álbum fueron tomadas en la rampa. Luego los judíos debían pasar un proceso de selección, llevado a cabo por los médicos y guardias de las SS. Aquellos considerados apropiados para el trabajo, eran enviados al campo, en donde eran registrados, despiojados y distribuidos en las barracas. El resto era enviado a las cámaras de gas. Los llevaban hasta allí con la excusa de tomar una inofensiva ducha, luego sus cuerpos eran cremados y las cenizas esparcidas en un pantano vecino. No solo explotaban despiadadamente a aquellos judíos que no asesinaban inmediatamente, sino que también los despojaban de todas las pertenencias que traían con ellos. Inclusive arreglos dentales de oro eran extraídos de las bocas de los muertos por un grupo especial de prisioneros. Los efectos personales que los judíos traían consigo eran seleccionados y guardados en un área denominada por los prisioneros “Canadá”, la tierra de la abundancia.

Las fotos en el álbum muestran el proceso completo, excepto los asesinatos mismos.

El objetivo del álbum es poco claro. No tenía propósitos propagandísticos, ni se advierte tampoco ningún evidente uso personal en ellos.

Se asume que fue preparado como documento oficial para alguna autoridad superior, al igual que ocurrió con álbumes de fotos de otros campos de concentración.

Lily nunca escondió el álbum y en varias ocasiones se publicó acerca de su existencia. Inclusive lo había presentado como testimonio durante los juicios de Auschwitz en Francfort en los años 60’. Ella lo guardó durante todos esos años hasta que el famoso cazador de nazis Serge Klarsfeld la visitara en 1980 y convenciera de donar el álbum a Yad Vashem.

En 1994 llegó el álbum a manos del laboratorio de conservación de Yad Vashem, en donde se guardó información sobre cada una de las fotos en el banco de datos computarizado del archivo. El equipo del archivo logró comparar y hacer coincidir las fotografías con fotos aéreas tomadas por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en diferentes ocasiones durante 1944 y 1945. En el año 1999, el álbum en su totalidad fue escaneado con un equipo digital de la más alta calidad.

El álbum contiene 56 páginas y 193 fotografías. Algunas de las fotos originales no se encuentran en el álbum, aparentemente aquellas entregadas por Lily a sobrevivientes que identificaron en ellas a parientes. Una de estas fotografías fue donada recientemente a Yad Vashem.

Fuente: http://www.yadvashem.org

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En 1938, Adolf Hitler llevaba cinco años en el poder, cinco años en los que había conseguido poner a Alemania de nuevo a la vanguardia de Europa. Incumpliendo el Tratado de Versalles había rearmado al ejército, se anexiono Austria delante de las narices de Francia y Gran Bretaña, tenía al país al borde del pleno empleo y su agresiva política exterior acongojaba los ánimos de sus vecinos vencedores en la gran guerra.

Pero su golpe maestro en aquel año llegaría en septiembre, cuando durante los llamados Pactos de Múnich, el Führer logro que los dirigentes de Italia, Gran Bretaña y Francia aprobaran la  anexión de la región checoslovaca de los Sudetes por ser esta de habla alemana (meses después invadiría el resto del país).

Paradójicamente, tanto la URSS como la propia Checoslovaquia no habían sido invitadas a la conferencia, ya que poco importaba su opinión. Por su parte, Francia y Gran Bretaña se comprometían a defender el resto de frontera checa y volvían a casa para ser recibidos como auténticos héroes de la paz.

Con este panorama, no es de extrañar  que la revista Time, una de las más prestigiosas del mundo, que llevaba desde 1927 destacando a una personalidad como hombre del año se fijara en Adolf Hitler en detrimento del General Francisco Franco (sic).

Personalidades como Gandhi, Roosevelt o Lindbergh habían recibido tal honor y ahora era el Führer del tercer Reich quien miraba al mundo amenazante desde la portada del magazine, sin embargo, estos se cuidaron mucho de ilustrar la portada con el retrato de este, quizás previendo lo que este hombre desataría apenas un año después eligieron una inquietante composición del Barón Rudolph Charles von Ripper donde se ve a Hitler ante el teclado de un órgano interpretando un himno de odio.

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Como curiosidad, el Comité Nobel noruego comtempló la posibilidad de nominar como premio Nobel de la Paz en 1939 al mismisimo Adolf Hitler a instancias del parlamentario E.C.G. Brandt, aunque felizmente la idea no prospero.

El enigma Rudolf Hess

Publicado: 22 febrero, 2013 en Siglo XX
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El suicidio, «lait motiv» de la muerte de la mayoría de los mandatarios del Tercer Reich, acabó también con la vida de Rudolf Hess, el último representante del terror nazi.

Desde el propio Hitler y su esposa, Eva Braun; al ministro de propaganda, Goebbels, junto a su mujer y sus cinco hijos; pasando por el lugarteniente del «Führer», Göring… hasta Hess, el líder del partido nazi, que (según la versión oficial) se quitaba la vida a los 93 años.

«El hombre que soportó impasible millones de muertes, no pudo resistir su soledad», publicaba ABC tal día como hoy de 1987. El prisionero más antiguo de la Segunda Guerra Mundial ponía fin a casi cincuenta años de encierro en Spandau, «la prisión mejor protegida del mundo», después de que fuera condenado en el Juicio de Núremberg por las decisiones tomadas como ministro de Hitler.

El único inquilino de Spandau

Desde 1966 hasta 1987 fue el único inquilino de aquella fortaleza controlada por las cuatro potencias vencedoras y proyectada para albergar a 500 prisioneros. En ella estuvieron recluidos muchos de los líderes nazis sentenciados también en Núremberg, pero fueron muriendo o siendo liberados hasta 1966. Los dos últimos: Albert Speer y Baldur von Schirach, ministro de guerra y líder de las Juventudes Hitlerianas, respectivamente.

Pero la condena de Rudolf Hess era de cadena perpetua y desde 1966 le vigilaban a él solo 600 soldados rusos, estadounidenses, británicos y franceses, además de 50 agentes de Alemania Occidental, en una prisión de 696 celdas que costaba cerca de 100 millones de pesetas de entonces al año. Las medidas de seguridad para un hombre que ya era anciano eran impensables: la circundaba una primera línea eléctrica, luego un muro de seis metros de altura que contaba con numerosas cabinas acristaladas de vigilancia y, por último, un contramuro de cinco metros de alto que, durante la noche, lo iluminaban potentísimos focos.

El yayo Hess hacia 1985.

El yayo Hess hacia 1985.

Entre el suicidio y el asesinato

Según la versión oficial de la primera autopsia, Hess había muerto estrangulado con un cable eléctrico, alegando que se trataba de un suicidio. Pero la familia dudó de la tesis oficial y encargó una segunda autopsia, que determinó que su muerte fue por asfixia y no por suspensión. Desde entonces, el misterio rodeó siempre la muerte del político nazi, dudándose entre la tesis oficial del suicidio y la del asesinato.

Si los suicidios del «Führer» y los demás mandatarios se produjeron tras el desenlace de la Segunda Guerra Mundial y el fracaso de la aventura imperial nazi, la de Hess, 46 años después, sugirió alguna sospecha: «¿Por qué este hombre, de noventa y tres años, ha esperado a suicidarse hasta 1987? ¿Por qué, casualmente, los interrogatorios a que se sometió a Hess durante su estancia en Inglaterra no pueden publicarse hasta el año 2017, treinta años justos desde 1987? ¿Por qué un Cuerpo de guardia que ha cuidado del prisionero durante tantos años le ha dejado entrar solo en una cabaña del jardín, donde apareció ahorcado?», se preguntaba ABC.

Su hijo, Wolf Rüdiger Hess, mostró su desacuerdo con el dictamen, asegurando que su padre se encontraba en buenas condiciones psicológicas y que el tipo de suicidio que se le imputaba era físicamente imposible para él.:

Margaret Thatcher

La sombra del misterio sobre el suicidio del que fuera la mano derecha del «Fuhrer» crecía. Según la BBC, una enfermera que cuidó del dirigente alemán durante sus últimos cinco años de vida, el prisionero fue asesinado. Y según el funcionario que halló el cuerpo 40 minutos después de que falleciera, el reo mostraba huellas de un forcejeo para defenderse, además de asegurar que sus manos se hallaban completamente inutilizadas por la artritis y «no podía hacer ni el nudo de los zapatos». «No trato de juzgarle, pero como hijo existen algunas preguntas que me gustaría que me respondiera», comentaba Wolf a ABC en 1970. Aquellas dudas no pudieron ser saciadas jamás, pues tenía prohibido hablar de los años comprendidos entre 1933 y 1945 durante la media hora de visita al mes a la que tenía derecho.

Fuente: http://www.abc.es/20100818/archivo/rudolf-hess-muerte-spandau-201008171354.html
Video: http://www.tu.tv/videos/rudolf-hess

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Los Diarios de Hitler son un conjunto de sesenta pequeños libros escritos por Konrad Kujau y publicados por el periódico alemán Stern en 1983, que pretendían pasar por el auténtico diario de Adolf Hitler, y que finalmente fueron identificados como una falsificación. En 1985, Konrad Kujau y Gerd Heidemann serían sentenciados a 42 meses de prisión por la estafa.

El Diario de Hitler, anunciado como una sensación histórica hace casi tres décadas, se convirtió en un duro golpe al semanario Stern, que perdió millones y prestigio al confirmarse que era falso, sigue guardado en Hamburgo.

Publicación

El 25 de abril de 1983 la redacción del semanario y la editorial Grüner und Jahr, que financió la compra del diario, presentó 60 tomos, atados por docenas, en una conferencia de prensa a la que habían acudido reporteros del mundo entero. Los cuadernos tamaño carta, forrados de piel, tenían el águila imperial dorada y la esvástica al lado de las iniciales FH. ¿Por qué no eran las letras AF, de Adolf Hitler? Estas iniciales que inicialmente se pensó significaban Führer Hitler, fueron el primer indicio ignorado por el reportero Gerd Heidemann, quien hizo el “descubrimiento” del diario.

Stern publicó extractos de unos documentos que supuestamente eran el diario de Hitler, y que había adquirido por 10 millones de marcos alemanes. Los diarios cubrían un periodo comprendido entre 1932 y 1945, e incluían dos “entregas especiales” sobre el vuelo de Rudolf Hess al Reino Unido.

Gerd Heidemann, un periodista, dijo haber recibido los escritos desde Alemania Oriental, habiéndolos obtenido gracias al Dr. Fischer, quien supuestamente había conseguido pasarlos a través de la frontera, introduciéndolos en Occidente. Los diarios, según el relato de los estafadores, eran parte de una colección de documentos recuperados de entre los restos de un accidente aéreo en Börnersdorf, cerca de Dresde, en abril de 1945.

Gerd Heidemann envió los documentos a varios “supuestos expertos” en Historia de la Segunda Guerra Mundial para que corroborasen su autenticidad. Entre ellos, destacan Hugh Trevor-Roper, Eberhard Jäckel y Gerhard Weinberg, quienes en una rueda de prensa celebrada el 25 de abril de 1983, confirmaron que eran auténticos. Pese a que los diarios de Hitler no habían sido aún sometidos a un análisis científico, Trevor-Roper afirmaría lo siguiente:

“Ahora puedo decir con satisfacción que estos documentos son auténticos; que la historia sobre su paradero desde 1945 es cierta; y que la forma en la que se narra actualmente los hábitos de escritura y la personalidad de Hitler, e incluso quizás algunos de sus actos públicos, deben ser, en consecuencia, revisados”.

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