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Leonardo

Aprovechando que se acaba de cumplir el 40 aniversario de los hechos, vamos a hablar de la triste historia de Leonardo Henrichsen, cámara de televisión que filmó su propia muerte.

Había nacido en Buenos Aires en 1940, comenzó como aprendiz en el noticiero “Sucesos argentinos” siendo apenas un niño, en 1955 comienza a trabajar para el Canal 7 argentino hasta 1969 cuando es fichado por el canal sueco SVT, donde se especializa en cubrir golpes de estado, hasta en 14 de ellos llego a trabajar, murió antes de cubrir el 15.

El 29 de junio de 1973 Henrichsen estaba destinado en el convulso Chile de Salvador Allende. Junto a su compañero Jan Sandquist se encontraban en el hotel Crillon de Santiago cuando empezaron a sonar los primeros disparos que anunciaban la sublevación militar conocida después como “el tanquetazo” y que no fue sino un anuncio del golpe de Pinochet que derrocaría al gobierno el 11 de septiembre. Los dos periodistas decidieron salir a filmar los disturbios en el centro de la ciudad. Cerca del Palacio de la Moneda, en el cruce de las calles Agustina con Morandés, Leonardo se encontraba filmando a una patrulla cuando uno de los militares apuntó su arma y disparó, así es como el cámara filmó su propia muerte.

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Las imágenes no se dieron a conocer hasta un mes después, provocando gran conmoción en todo el mundo.

La identidad del asesino no se conoció hasta 2005, el cabo Héctor Hernán Bustamante había sido el culpable.

Tras haberse dado por prescrito el crimen, los hijos del periodista consiguieron que la Corte de Apelaciones reabriera el caso en 2007. Sin embargo, Bustamante fallecía sin pagar su culpa en 2008, antes de que acabara la investigación.

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La inmolación de Jan Palach

Publicado: 12 junio, 2013 en Siglo XX
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Primavera de Praga, 1968

Primavera de Praga, 1968

En agosto de 1968, tropas soviéticas invadían Checoslovaquia y acababan por las bravas con la llamada “Primavera de Praga”. Las medidas liberalizadoras que el entonces líder checo Alexander Dubček habia tomado, significaban un gran avance democrático para el maltrecho pueblo checo, harto ya del yugo sovietico.

El aumento de la libertad de prensa, la libertad de expresión y la libertad de libre circulación propuesto por Dubček hacían a la gente soñar con el fin del comunismo y la ansiada libertad de los prosperos estados occidentales. De pronto los intelectuales y los estudiantes tomaban la calle, en las emisoras de radio se podía criticar al regimen y bajo el empedrado gris metal se filtraba la fina arena de la playa.

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Ni que decir tiene que en la URSS se llamo al orden a las autoridades checas, pues en Moscu aun tenían fresco el recuerdo de la revolución húngara de 1956. No resueltos a permitir una revuelta semejante, los países del Pacto de Varsovia acuerdan la invasión, que se produce durante la madrugada del 20 al 21 de agosto de 1968.

La inmolación de Jan Palach

El 16 de enero de 1969 la Radio Checoslovaca transmitió el siguiente parte policial:

“La policía municipal de Praga comunica que hoy, hacia las quince horas, el estudiante J.P. de la Facultad de Letras se roció en la Plaza de Venceslao con un líquido inflamable todavía no identificado y prendió fuego a sus ropas, provocándose graves quemaduras.”

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En la pequeña ciudad de Vsetaty, a 30 kilómetros al norte de Praga, escuchó el noticiero en su modesto domicilio la señora Libuse Palachová sin sospechar que bajo las iniciales J.P. se ocultaba el nombre de su hijo, Jan Palach.

El jueves 16 de enero de 1969 por la mañana, el estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, Jan Palach, de 20 años de edad, salió en tren de su casa en Všetaty a Praga. Se dirigió a la residencia estudiantil donde pasó toda la mañana. Antes del mediodía Jan Palach abandonó su cuarto. No está claro qué hizo en las horas siguientes. En un comercio de utensilios domésticos en la calle Na Poříčí compró dos baldes de plástico de color blanco con tapas azules. En una gasolinera en la calle Opletalova las llenó con cuatro litros de gasolina.

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Pocos minutos antes de las dos y media de la tarde se encontraba ya junto a la fuente bajo el edificio del Museo Nacional en la Plaza Venceslao de Praga. Se roció con la gasolina y se prendió fuego. En el lugar quedó su carpeta. Dentro había un cepillo de dientes, una naranja, un manual de alemán, dos calendarios de bolsillo para los años 1968 y 1969, un sello polaco, una cinta tricolor, nueve billetes de transporte y otros objetos personales. Y también una carta sin dirección:

“Debido a que nuestras naciones se encuentran en un estado de desesperanza y resignación hemos decidido manifestar nuestra protesta y despertar al pueblo de este país. Yo tuve el honor de que me tocara el número uno y presentarme como la primera antorcha”, escribió Jan Palach.

Al arder como una antorcha viva en la céntrica Plaza de Venceslao, Jan Palach sufrió graves quemaduras en el 80 por ciento de la superficie del cuerpo. Cuando lo traían al quirófano, el personal médico pudo oír sus primeras palabras:Yo no soy una suicida.

Antes de inmolarse, Jan Palach envió a varias direcciones, entre otras a la Unión de los Escritores, una carta en la que explicaba los motivos de su sacrificio. Jan Palach escribía:
“Debido a que nuestra nación ha llegado al borde de la desesperanza hemos decidido expresar nuestra protesta y despertar al pueblo de la siguiente manera:
Nuestro grupo está integrado por voluntarios que están determinados a autoinmolarse por nuestra causa. Yo tuve el honor de resultar sorteado como el número 1 y así he obtenido el derecho de escribir las primeras cartas y convertirme en la primera antorcha. Nuestras demandas son:
1) inmediata abolición de la censura
2) la prohibición de la divulgación del periódico Zprávy.”

Zprávy era un periódico publicado por los ocupantes soviéticos en el que la brutal agresión a Checoslovaquia era llamada de “ayuda fraterna”.

“De no cumplirse nuestras exigencias dentro de cinco días, arderán otras antorchas”, terminaba la carta firmada:Antorcha Nro.1.

¿Existía de veras un grupo de voluntarios dispuestos a la autoinmolación? Ello sigue siendo un enigma.

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Jan Palach

Jan Palach falleció el 19 de enero de 1969 a las tres y media de la tarde. Poco antes lo había visitado su colega Lubos Holecek que transmitió a la radio las últimas palabras de Jan Palach:
“Mi acto cumplió su finalidad, que nadie vuelva a intentarlo, que traten de salvar a esos estudiantes, ellos han luchado por el cumplimiento de nuestros objetivos, que sigan luchando vivos…”
Los funerales de Jan Palach, el 25 de enero de 1969, se convirtieron en una multitudinaria manifestación. La ceremonia fúnebre tuvo lugar en el Karolinum, sede de la histórica universidad praguense.

En un emotivo discurso, el rector de la Universidad Carolina, Oldrich Starý, resumi el significado del sacrificio de Jan Palach:”Tu acto, Jan Palach, es manifestación de un corazón puro, del amor supremo hacia la verdad, la libertad y la democracia. Tú has hecho el máximo sacrificio en aras de la nación. Somos una nación pequeña que ya varias veces estuvo al borde del exterminio. Esta antorcha humana apela a todas las personas de buena voluntad…”

Fuente: http://www.radio.cz

Macoutes

La historia de los temidos Tonton Macoutes haitianos comienza a finales de los años 50, cuando el dictador François Duvalier después de sobrevivir a un atentado decide purgar a un ejercito del que no se fiaba de elementos indeseados al más puro estilo estalinista y crear inspirándose en los camisas negras de Mussolini una fuerza de voluntarios afectos a su régimen que se encarguen de su seguridad en los desplazamientos de este por el país, fueron los llamados Voluntarios para la Seguridad Nacional.

Organizados como grupos paramilitares, en un principio estaban formados por negros reclutados en los campos, con el paso del tiempo empezaron a formar parte del cuerpo toda clase de criminales y delincuentes, se estima que en su máximo esplendor pudo albergar hasta 300.000 miembros. El hecho de no recibir remuneración alguna hacia que la corrupción, la extorsión y el asesinato por encargo fuera algo común entre el grupo, amparados siempre bajo el manto de Papa Doc primero y de su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc) después ante la pasiva mirada de los EEUU encantados de contar en las Antillas con un estado marcadamente anti-comunista para contrarrestar el triunfo de la revolución cubana.

Con sus gafas oscuras y sus machetes de cortar caña se estima que torturaron y asesinaron a más de 150.000 personas, opositores y poblacion civil casi siempre acusados de comunistas o enemigos del regimen. Muchas de esas victimas eran exibidas en lugares publicos para escarmiento de la población.

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Su extrema violencia y su total impunidad mezclados con ritos de brujeria y vudú hacian palidecer de panico a las supersticiosas gentes del medio rural haitiano.

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En 1938, Adolf Hitler llevaba cinco años en el poder, cinco años en los que había conseguido poner a Alemania de nuevo a la vanguardia de Europa. Incumpliendo el Tratado de Versalles había rearmado al ejército, se anexiono Austria delante de las narices de Francia y Gran Bretaña, tenía al país al borde del pleno empleo y su agresiva política exterior acongojaba los ánimos de sus vecinos vencedores en la gran guerra.

Pero su golpe maestro en aquel año llegaría en septiembre, cuando durante los llamados Pactos de Múnich, el Führer logro que los dirigentes de Italia, Gran Bretaña y Francia aprobaran la  anexión de la región checoslovaca de los Sudetes por ser esta de habla alemana (meses después invadiría el resto del país).

Paradójicamente, tanto la URSS como la propia Checoslovaquia no habían sido invitadas a la conferencia, ya que poco importaba su opinión. Por su parte, Francia y Gran Bretaña se comprometían a defender el resto de frontera checa y volvían a casa para ser recibidos como auténticos héroes de la paz.

Con este panorama, no es de extrañar  que la revista Time, una de las más prestigiosas del mundo, que llevaba desde 1927 destacando a una personalidad como hombre del año se fijara en Adolf Hitler en detrimento del General Francisco Franco (sic).

Personalidades como Gandhi, Roosevelt o Lindbergh habían recibido tal honor y ahora era el Führer del tercer Reich quien miraba al mundo amenazante desde la portada del magazine, sin embargo, estos se cuidaron mucho de ilustrar la portada con el retrato de este, quizás previendo lo que este hombre desataría apenas un año después eligieron una inquietante composición del Barón Rudolph Charles von Ripper donde se ve a Hitler ante el teclado de un órgano interpretando un himno de odio.

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Como curiosidad, el Comité Nobel noruego comtempló la posibilidad de nominar como premio Nobel de la Paz en 1939 al mismisimo Adolf Hitler a instancias del parlamentario E.C.G. Brandt, aunque felizmente la idea no prospero.

Policias de la RDA evacuan el cuerpo de Fechter

Policias de la RDA evacuan el cuerpo de Fechter

El 17 de agosto de 1962, Peter Fechter, obrero de la construcción de 18 años, despues de que se le denegara el permiso para visitar a su hermana en el Berlin occidental, decidio cruzar el muro junto a su amigo Helmut Kulbeik.

Apostados en una carpintería cercana al muro, estudiaron los movimientos de los guardias que lo custodiaban hasta encontrar el supuesto momento propicio. Helmut consigio el objetivo, no asi Peter, que al escalar el muro recibió un disparo desde el lado oriental que le hizo caer de inmediato al suelo entre desgarradores gritos de dolor.

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Alertada por los disparos, la gente se fue arremolinando a ambos lados del muro para contemplar perplejos como el joven se desangraba ante la pasividad de guardias y soldados de ambos lados, temerosos los unos de la reacción de los otros en el caso de haber acudido en auxilio de Fechter.

Finalmente y tras de una hora de agonia, los guardias del Berlin oriental recibieron la orden de socorrer al herido y llevarlo de vuelta a la RDA minutos antes de que falleciera, entre los gritos de indignacion de la multitud congregada en el lugar de los hechos.

Juicio

En marzo de 1997, dos antiguos guardias del Berlin del este, confesaron haber disparado sobre Fechter por lo que fueron condenados a un año de libertad vigilada.

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Nino Bravo y demas homenajes

Tanto conmocionó el asesinato de Peter a la opinión pública que se le dedicaron monumentos, se le hicieron homenajes e incluso diez años despues el gran Nino Bravo grabaria la cancion “Libre”, uno de sus mayores exitos, cuya letra esta inspirada en la historia de Peter Fechter, la primera de una larga lista de personas en perder la vida intentando saltar el muro.

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Video Nino Bravo – Libre

Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo y su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es
un trozo de metal,
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.

Libre
como el sol cuando amanece
yo soy libre
como el mar.
Libre
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre
como el viento que recoge
mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.

Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción,
marchaba tan feliz que no escuchó
la voz que le llamó
y tendido en el suelo se quedó,
sonriendo y sin hablar,
sobre su pecho flores carmesí
brotaban sin cesar.

Libre
como el sol cuando amanece
yo soy libre
como el mar.
Libre
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre
como el viento que recoge
mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.

Libre
como el sol cuando amanece
yo soy libre
como el mar.
Libre
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre
como el viento que recoge
mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.

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En 1922 en un sanatorio mental cerca de Berlin, una interna llamaba la atencion sobre el mundo al asegurar ser la mismisima zarina Anastasia Nikolayevna Romanov, supuestamente ejecutada junto al resto de su familia por las ordas bolcheviques durante la revolucion rusa unos años antes.

La ejecución de los Romanov

El 17 de julio de 1918, Nicolas II, ultimo zar de Rusia, fue ejecutado junto a su familia por miembros del ejercito rojo en la ciudad de Ekaterimburgo, los cuerpos fueron sepultados en una fosa comun cavada en un bosque cercano al lugar.

Tras la abdicación del zar Nicolás II Rusia entró vertiginosamente en una guerra civil. Las negociaciones para la liberación de la familia imperial entre los bolcheviques  y el resto de la familia, muchos de ellos importantes miembros de casas reales europeas, se suspendieron. El avance del Movimiento Blanco, cuyo brazo militar era conocido como Ejército Blanco o Guardia Blanca (compuesto por legalistas fieles seguidores del zar y de los principios de la autocracia) sobre Ekaterimburgo dejaba al Ejército Rojo en una situación precaria. Los “rojos” sabían que Ekaterimburgo caería por la mayor superioridad y la mejor preparación del Ejército Blanco. Cuando los “blancos” llegaron a la ciudad, la familia imperial simplemente había desaparecido. La teoría más aceptada fue que habían sido ejecutados. A esta conclusión llegó el investigador del Movimiento Blanco Nicolás Sokolov, basada en el descubrimiento de efectos personales de la familia imperial encontrados en un pozo situado en la mina Ganina Yama.

El Informe Yurovski

El Informe Yurovski, un informe de los hechos remitido por Yurovski a sus superiores bolcheviques tras la ejecución, fue encontrado en 1989 y reproducido en el libro El último Zar de Edward Radzisnky (1992). Según el informe, la noche de la masacre la familia fue despertada y se solicitó que se vistieran. Cuando preguntaron la razón, se les informó que iban a ser trasladados a una nueva ubicación por su seguridad, por la proximidad del Ejército Blanco a Ekaterimburgo y la violencia que ello podría conllevar. Una vez vestidos, la familia y un reducido círculo de sirvientes y ayudantes (el doctor Sergéi Botkin, la doncella Ana Demídova, el cocinero Iván Jaritonov, el lacayo Alekséi Trupp y un perro) fueron llevados a uno de los sótanos de la casa, y se les pidió que esperaran con el pretexto de que iban a hacerles una foto antes de partir. A Alejandra y Alexis se les permitió sentarse en sillas, a petición de la zarina, con la condición de que estuvieran vigilados por guardias. Pasados los minutos, entraron en la habitación los ejecutores comandados por Yurovski. Sin preámbulos levantó el revólver y declaró al zar que el pueblo ruso lo había condenado a muerte. El zar alcanzó a balbucear: “¿qué?” y se giró hacia su familia en el momento en que Yurovski le disparó a quemarropa un tiro en la cabeza. Cuando el zar cae muerto, la zarina y su hija Olga tratan de hacer el signo de la cruz, pero son asesinadas con la primera ráfaga de los ejecutores, al recibir disparos en la cabeza. El resto de la familia imperial es asesinada con la siguiente ráfaga, a excepción de Ana Demidova, la criada de Alejandra. Demídova sobrevivió a la ráfaga inicial pero fue rápidamente rematada a bayonetazos contra una de las paredes del sótano, mientras intentaba protegerse con una almohada, repleta en su interior de joyas y piedras preciosas.

El Informe Yurovski añadía que una vez el humo de los disparos permitió ver el resultado de la ejecución con más claridad, se descubrió que algunas de las balas de los ejecutores se habían quedado incrustadas en los corsés de algunas de las Grandes Duquesas. Esto se debía a las joyas y piedras preciosas que las muchachas habían cosido dentro de sus ropas, para evitar que sus captores se las quitaran, involuntariamente les habían servido de armadura contra las balas. Yurovski escribió que Anastasia y María se acurrucaron contra una pared con las manos en la cabeza, antes de ser alcanzadas por los disparos. Sin embargo otro guardia, Piotr Yermakov, le explicó a su mujer que Anastasia había sido rematada a bayonetazos. Cuando llevaron los cuerpos fuera, una o más de una de las chicas empezaron a llorar, y fueron rematadas con golpes en la cabeza, según escribió Yurovski.

Comienza la leyenda

Anastasia Romanov

Anastasia Romanov

Aquí empieza la leyenda de la posible supervivencia y posterior fuga de Anastasia. Anna Anderson, la más famosa pretendiente a ser la Gran Duquesa, afirmaba que se había hecho pasar por muerta entre los cuerpos de su familia y los criados, y que pudo escapar gracias a la ayuda de un guardia compasivo que la rescató al ver que aún estaba viva. Anderson fue una de las al menos diez mujeres que afirmaban ser Anastasia. Algunas menos conocidas fueron Nadezhda Ivánovna Vasílieva y Eugenia Smith. Dos jóvenes que afirmaban ser Anastasia y su hermana María fueron encontradas por un sacerdote de los Montes Urales, donde vivieron como monjas hasta su muerte en 1964. Fueron enterradas bajo los nombres de Anastasia y María Nikoláyevna.

Estos rumores de supervivencia fueron avivados por varios informes contemporáneos que hablaban de registros en trenes y casas, por parte de soldados y la policía secreta bolchevique, en busca de “Anastasia Románova”.Durante su breve encarcelamiento en Perm en 1918, la princesa Helena Petrovna, mujer de un primo lejano de Anastasia, el Príncipe Ioán Konstantínovich de Rusia, explicó que un guardia trajo a su celda a una muchacha llamada Anastasia Románova y le preguntó si aquella muchacha era la hija del zar. Ante la negativa de Yelena Petrovna, el guardia se la volvió a llevar.Hubo más testigos que afirmaron haber visto en Perm a Anastasia, a su madre y a sus hermanas después del asesinato, aunque actualmente se considera que no es más que un rumor sin ninguna evidencia palpable.Un informe que reviste más credibilidad por parte de algunos historiadores, asegura que ocho testigos vieron cómo guardias armados capturaban a una joven que intentaba huir del andén 37 de una estación de ferrocarril al noroeste de Perm, en septiembre de 1918. Los citados testigos fueron Maxim Grigóriev, Tatiana Sítnikova y su hijo Fiódor Sítnikov, Iván Kuklín y Matriona Kukliná, Vasili Riábov, Ustinia Baránkina, y el doctor Pável Utkin, un médico que trató a la muchacha después del incidente.  Algunos de estos testigos identificaron a la muchacha como Anastasia cuando les fueron mostradas fotos de la Gran Duquesa por detectives del Ejército Blanco. El doctor Utkin también explicó a los detectives del Ejército Blanco que la muchacha herida, a la que trató en la oficina de la Cheka en Perm, le dijo: “Soy la hija del soberano, Anastasia”. Utkin consiguió una receta de una farmacia para un paciente llamado “N”, custodiado por la policía secreta. Más tarde, detectives del Ejército Blanco encontrarían registros de esa receta. Durante ese mismo periodo, mediados de 1918, numerosos jóvenes fingieron ser miembros de la familia Románov que habrían escapado a las matanzas. Borís Solósiev, marido de una de las hijas de Rasputín, María, estafó a importantes familias rusas al pedirles dinero para que un falso Románov pudiera huir a China. Solósiev también encontró a numerosas jóvenes dispuestas a hacerse pasar por alguna de las Grandes Duquesas para beneficiarse de las familias que había estafado.

Sin embargo, algunas teorías apuntan a que hubo posibilidad de que uno o más guardias pudieran ayudar a algún superviviente. Yákov Yurovski había ordenado a los guardias que se presentaran en su oficina para devolver los objetos robados tras la ejecución. Se apunta a que durante un largo espacio de tiempo los cuerpos permanecieron sin vigilancia en el camión que los transportaría, en el sótano o en los pasillos de la casa. También se apunta a que varios soldados, que no habían participado en la matanza y que habían mostrado cierta empatía hacia las grandes duquesas, pudieron estar en el sótano con los cuerpos.

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Durante una sesión del juicio celebrado en Alemania, entre 1964 y 1967, para probar la verdadera identidad de Anna Anderson, el sastre vienés Heinrich Kleibenzetl, que vivía y trabajaba frente a la casa Ipátiev, declaró que pudo ver a una malherida Anastasia inmediatamente después de la masacre de Ekaterimburgo, el 17 de julio de 1918. La joven estaba siendo atendida por su casera, Anna Boudin, en una casa situada justo frente a la Casa Ipátiev. Según recogió Peter Kurth, en su libro Anastasia: El misterio de Anna (Anderson), Kleibenzetl declaró haber oído disparos que provenían de la Casa Ipátiev y una de las chicas que gritaba “Mamá”, y huyó corriendo de allí. Estuvo una hora y media caminando por el pueblo y al regresar vio cómo su casera llenaba un cubo con agua: “No entres en tu habitación” le dijo, para después decirle “Dios mío, en ti puedo confiar. Es Anastasia, la Gran Duquesa, está en tu habitación. Está herida. Estoy intentando que beba un poco de té”. Kleibenzetl le dijo que le ayudaría y subió las escaleras hasta su habitación: “La parte inferior de su cuerpo estaba cubierta de sangre, tenía los ojos cerrados y estaba pálida como una hoja”, declaró.”Le lavamos la barbilla, Frau Ánushka y yo, y la muchacha gimió. Debía tener los huesos rotos. Y entonces abrió los ojos durante un minuto”. La muchacha permaneció en la casa durante tres días, hasta que el mismo Guardia Rojo que la había traído se la volvió a llevar. Kleibenzetl nunca más volvió a saber de ella.

Kleibenzetl solía llevar ropa a la casa Ipátiev y había visto a las grandes duquesas allí, aunque nunca habló con ellas. En su declaración recalcó que la muchacha herida era “una de las mujeres” que había visto paseando por el patio de la casa Ipátiev, pero que no reconoció si era Anastasia u otra persona.

También llegaron noticias desde Bulgaria de la posible supervivencia de Anastasia y de su hermano pequeño Alexis. En 1953 Peter Zamiatkin, presunto miembro de la guardia de la familia imperial rusa, le explicó a un chico de 16 años, que convalecía en el hospital con él, que llevó a Anastasia y a su hermano Alexis a su pueblo natal, cerca de Odesa, siguiendo las órdenes del zar. Después del asesinato del resto de su familia, Zamiatkin habría llevado a los niños en barco desde Odesa hasta Alejandría. Los supuestos “Anastasia” y “Alexis” habrían vivido bajo nombres falsos en la ciudad búlgara de Gabarevo, cerca de Kazanlak. La Anastasia búlgara se hacía llamar Eleonora Albértovna Kruger y murió en 1954.

Anna Anderson

Anna Anderson

Anna Anderson

La posible supervivencia de Anastasia es una de las grandes leyendas del siglo XX. En 1922 los rumores sobre que una de las Grandes Duquesas o, incluso, toda la familia habían sobrevivido propició la aparición en Alemania de una mujer que se hacía llamar Anna Anderson. Fue encontrada a punto de suicidarse en el puente del río Spree en Berlín (Alemania), dos años después de la masacre. Fue internada sin identificar en una institución para enfermos mentales, donde dos años después aseguró ser la Gran Duquesa Anastasia, que había sido declarada muerta en Ekaterimburgo. Siempre hubo confusión en cuanto a la verdadera identidad de Anna Anderson debido a los supuestos conocimientos que tenía sobre Anastasia que, según se decía, solo la verdadera Gran Duquesa podía conocer. Algunos familiares de los Románov declararon que probablemente Anna era la Gran Duquesa, pero otros nunca estuvieron convencidos. Pero Anna Anderson fue la que creó el mito y convirtió la leyenda de Anastasia enhb famosa. La batalla por conocer su verdadera identidad se convirtió en el juicio más largo de la historia de Alemania, ya que se inició en 1938 y fue oficialmente cerrado en 1970. El veredicto final estableció que Anna Anderson no pudo aportar suficientes pruebas para demostrar que era la Gran Duquesa. Pero también se estableció que la muerte de Anastasia no se podía confirmar como hecho probado.

(más…)

Kim Jong-Il, querido lider

Publicado: 16 febrero, 2013 en Siglo XX
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kim Jong-Il, el “Amado Lider” norcoreano fallecido en diciembre de 2011 no defeco jamas, eso al menos decia su biografia oficial publicada en la web por las autoridades de su pais.

Hemos querido saber mas sobre los mitos, las excentridades y el exagerado culto al lider absoluto de Corea del Norte, la dictadura mas ferrea y mas hermetica del mundo, para ello hemos peinado internet y el resultado es el siguiente:

El amado lider nunca defeco ni orinó.

El amado lider tenia la capacidad de controlar el clima.

El amado lider inventó la hamburguesa.

Gran amante del cine americano, se dice que su coleccion ascendia a 20.000 peliculas.

Su pelicula favorita era Rambo (sic), y su actriz Elizabeth Taylor.

Aprendio a andar con 3 semanas y a hablar a las 8 semanas.

Su cuerpo embalsamado es un gran reclamo turistico, reposa sobre una manta roja junto a algunos de sus objetos mas queridos, unos zapatos de plataforma, unas gafas de sol y un ordenador Mac Pro.

Corea del Norte tiene uno de los mayores ejercitos del mundo con mas de un millon de efectivos. Casi el 20% de los hombres en edad militar forman parte de el.

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En sus tiempos como universitario escribio 1500 libros y 6 operas en tan solo 3 años.

Tambien tuvo tiempo para leer los 18000 libros que escribio su padre.

Durante la inauguración del unico campo de golf del pais, el amado lider jugo por primera vez a este deporte consiguiendo un espectacular 38 bajo par y 11 hoyos de un solo golpe, mas que satisfecho con su actuacion, a continuacion procedió a anunciar su retirada definitiva de ese deporte, justo en lo mejor de su carrera.

En 1978 hizo secuestrar en Hong-Kong al cineasta surcoreano Shin Sang-Ok para obligarle a dirigir peliculas propagandistas del regimen, siendo “Pulgasari”, una especie de version proletaria de la japonesa Godzilla, la mas conocida de ellas e incluso llegando a ser proyectada en los odiados EEUU.

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Durante el mundial de futbol de Sudafrica fue el quien daba las instrucciones al equipo a traves de un telefono.

Se dice que su gasto anual en cognac ascendia 700.000$.

Recomendamos: Amaras al lider sobre todas las cosas (Video).